jueves, junio 29, 2006

Serie Madrugada. Canto IV

(Retorno de la musa volátil)


Inhalo tu sombra que se pasea por mi habitación sin color, sin olor.
Esa era la señal que me indicaba tu regreso...
Y la noche se tendió, alta y glamorosa, con todo su esplendor, preñada de estrellas estériles, que rendían culto a su diosa, la Luna .Y entrabas tú, dispuesta a robar el alma a la noche, vestida de blanco y orgasmo, decidida a saberme tuyo, dispuesta a hacerme inmortal ante los ojos de los pobres mortales que no han probado el sabor de la madrugada en tus brazos...

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